Por: Juana Peña
A finales de los años 60, cuando Rubén Blades cursaba su primer año en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá, dio forma a una canción que terminaría definiendo una parte fundamental de su obra: Pablo Pueblo, una pieza que anunciaba la temática social que marcaría gran parte de su repertorio. Por entonces, comenzaba a explorar la composición con una mirada social, inspirado por los cambios políticos y culturales de la época.
Fue en ese contexto cuando Rubén se enteró de que Piero Antonio De Benedectis, conocido artísticamente como Piero, el cantautor italoargentino que revolucionó la balada convirtiéndola en un género urbano con contenido social, estaba de visita en Panamá alrededor de 1969. Piero llegó al país para una presentación promocional de su éxito Mi Viejo, canción compuesta junto a José Tcherkaski y que había ganado gran popularidad en América Latina.
Rubén decidió ir al hotel donde se hospedaba Piero en Panamá, acompañado por su amigo Jaime Correa, a quien pidió que lo acompañara para darle valor en su propósito: con la guitarra en mano, mostrarle su canción Pablo Pueblo con la esperanza de que Piero la grabara.
La anécdota, contada años después por Blades, revela un momento clave. Tras una breve presentación y conversación, Rubén interpretó Pablo Pueblo para Piero. Al terminar, le preguntó si estaría interesado en grabarla, pero la respuesta lo sorprendió: “No”, dijo Piero. “Esa canción tienes que grabarla tú”. Al notar el desconcierto de Blades, agregó: “Así no seré el único diciendo estas cosas. Si tú la grabas, ya seremos dos”.
El consejo resultó decisivo. Aunque pasaron varios años, Pablo Pueblo fue finalmente grabada por el propio Rubén Blades, con arreglos de Luis "Perico" Ortiz, e incluida en el álbum Metiendo Mano, el primer trabajo conjunto con Willie Colón bajo el sello Fania Records, publicado el 26 de enero de 1977.
Desde entonces, la canción no solo se convirtió en un éxito, sino en una de las piezas clave que ayudaron a consolidar lo que más tarde se conocería como “Salsa Conciencia” o “Salsa Social”. Y aquel gesto de Piero, aparentemente simple, ayudó a encender una voz que terminaría resonando en toda América Latina.

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