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Historias de la salsa

LA MEMORIA URBANA DE LA CULTURA SALSERA

Salsa - Barrio - Cultura
Salsa – Barrio – Cultura

LA CLAVE

Diferentes géneros y experiencias musicales han encontrado en una ciudad en particular su lugar de origen. Incluso este puede estar circunscrito a un punto o sector específico de esa ciudad, bien sea un barrio, una plaza, alguna callejuela o la huella imborrable en la noche de un bar, lugares todos que pueden llegar a ser identificados en su cartografía urbana. Son esos momentos y lugares originarios de creación a partir de los cuales fundan sus protagonistas la estela de su fama, quienes más tarde, como músicos, con sus saberes y prácticas de sonoridades profundas, trascienden las fronteras iniciales del barrio.

Si lo anterior aplica para diversos géneros musicales con diferentes resultados, para el caso específico de la Salsa como expresión musical y estilo de interpretación intergenérico y polirítmico, encontramos que desde sus inicios, su singladura musical ha bebido de diversas fuentes, se ha originado en diversos lugares y momentos, ha devenido condicionada por los diversos gustos generacionales, que aun cuando instrumentalizada por la industria discográfica, sin embargo, ha logrado llegar a otros lugares y escenarios que se encuentran hoy en día lejos del sitio original en el cual tuvo lugar su creación.

Para ponerle nombre y apellido a la anterior historia en abstracto, la gran mayoría de especialistas (músicos y musicólogos) coinciden en afirmar que las fuentes de las cuales bebió la salsa, son las originadas en Cuba y Puerto Rico (con algunos epicentros urbanos en particular), con base en el patrón rítmico del son, al cual le fueron agregados una gran cantidad de géneros musicales oriundos de otros países.

En medio de una fusión sonora y eclecticismo cultural, estos géneros de la música afroantillana fueron transmitidos de la mano de músicos y artistas de origen cubano y boricua en su gran mayoría, que emigraron hacia los EEUU, con otros muchos músicos que nacieron en este país hijos de emigrantes, donde a finales de los años 50 y comienzos de la febril década de los 60 tuvo lugar la explosión musical de la expresión y estilo interpretativo, que para comienzos de los 70 se etiquetó comercialmente con la denominación de Salsa, con la ciudad de Nueva York como su epicentro urbano de origen.

Ahora bien, finalizado el boom de la salsa hacia finales de la década de los 80, hoy en día, pasados más de sesenta años, encontramos una memoria cultural salsera que aún pervive, gracias a la escucha permanente de la vieja guardia, pero también y afortunadamente, a la conformación de nuevas orquestas, a la creación de nuevas composiciones musicales y a la celebración permanente de festivales, con los cuales se mantiene vigente esta expresión musical que resiste con los años a perderse en el tiempo, encontrándose la denominada salsa brava (expresión utilizada para diferenciarla de la salsa comercial, con líricas que apelan al erotismo romántico y a los arreglos musicales alejados del golpe duro del tambor) más viva que nunca, aunque ciertamente mantenida por ciertos nichos de audición especializada, ausente de las emisoras comerciales y alejada del epicentro urbano neoyorkino donde tuvo su origen.

Si ya no es Nueva York el epicentro urbano musical de esta expresión musical, recientemente ¿Cuál es el epicentro urbano que mantiene viva y se encarga de custodiar y difundir la memoria cultural salsera? Esta pregunta puede ser resuelta si se tiene la oportunidad de consultar, en el océano de internet, una experiencia digital creada desde la academia universitaria, con base en la consulta de fuentes documentales, pero que fue construida a partir del trabajo de campo a través del cual se indagó y se visitaron los lugares emblemáticos donde aún pervive este modo de sentir la vida, tal y como la asume el salsero, con un ritmo de calle, un aroma de barrio y un compartir de experiencias que confluyen en las sesiones de audición y en el baile que custodian los bares y sitios de rumba especializados.

Este proyecto de creación hipermedia interactivo y en línea se llama SALSA BARRIO CULTURA (http://cms.univalle.edu.co/caliculturasalsera/multimedia/bootstrap/# . Fue construido en la ciudad de Santiago de Cali (Colombia), específicamente en la Universidad del Valle, por el grupo de investigación denominado “Palo de Mango – Culturas Musicales Urbanas de la Diáspora Afrolatina”, en la que participó un equipo interdisciplinario de la Facultad de Artes Integradas, FAI. Sus autores principales son el profesor Alejandro Ulloa Sanmiguel, quien es el investigador principal y director del proyecto (de la Escuela de Comunicación Social) y como coinvestigadores los profesores Javier M. Reyes Vera (Universidad del Valle – Departamento de Diseño) y Juan Pablo Jiménez (Universidad de Columbia – Nueva York).

Mediante el uso y la aplicación de las nuevas tecnologías, con este proyecto digital se trata de abordar, comprender, estudiar y difundir la memoria actual de la cultura salsera, teniendo como epicentro urbano a la ciudad de Cali, capital del Departamento del Valle del Cauca en Colombia. Este objetivo se logró mediante el diseño de más de cuarenta fondos entrelazados entre sí como interfaces, cada uno de los cuales representan diferentes espacios urbanos en los cuales se ha venido desarrollando la salsa desde su creación hasta el día de hoy.

Para el logro de lo anterior, cada uno de los fondos funciona como una escenografía, en los cuales están representados, a partir del barrio, los epicentros urbanos donde ha tenido lugar históricamente la configuración cultural de la salsa, como son: Nueva York (Lower East Side, Bronx, Brooklyn, Spanish Harlem, Palladuim), Puerto Rico (San Juan, Calle Calma, Santurce), Cuba (La Habana) y Curazao. Estos se encuentran enmarcados en una línea del tiempo que va de 1930 a 2014, en la cual se identifican para facilidad de la exposición digital, tres grandes momentos: El periodo de la Presalsa (1930 – 1960), el periodo de la Salsa (1960 – 2000) y la Post Salsa a partir del 2000 hasta 2014, que es el año en que se inauguró y se puso en línea para su consulta esta obra digital de carácter educativo, artístico y cultural sin ánimo de lucro.

En cada uno de estos escenarios podemos apreciar un retrato de los personajes principales, que contribuyeron con su arte musical, en diferentes momentos y espacios, a darle vida a esta forma de expresión cultural. Estos a su vez funcionan como hipervínculos que conducen a relatos de contexto que se ocupan de exponer sus trayectorias a través de biografías, artículos, ensayos, crónicas y entrevistas, mediante las cuales se destacan los principales aportes de estos músicos que suman más de cien.

La lista es muy extensa, pero entre los más destacados encontramos los retratos, biografías, documentos, fotografías y perfiles de contexto sobre: Miguelito Valdés, Tito Rodríguez, Arsenio Rodríguez, Celia Cruz, Ismael Rivera, Jhonny Pacheco, Joe Cuba, Héctor Lavoe, Willie Colón, Eddie Palmieri, Charlie Palmieri, Rubén Blades, La Lupe, Machito, Tito Puente, Cándido Camero, Ismael Miranda, Edy Martínez, Joe Bataan, Bobby Sanabria, Eddie Montalvo, Ray Barreto, Óscar Hernández, Andy González, Larry Harllow, Los Hermanos Lebrón, Ricardo Ray, Daniel Santos, Frankie Ruiz, Papo Lucca, Eddie Santiago, Yolandita Rivera, Cheo Feliciano, Rafael Cortijo, Tite Curet, Marvin Santiago, Mon Rivera, Yomo Toro, Roberto Roena, Rafael Ithier, Bobby Valentín, Willie Rosario, entre otros.

Al interior de cada uno de estos textos se encuentran otros hipervínculos, sobre los cuales se despliegan contenidos verbales y audiovisuales, archivos de programas de radio, fragmentos de documentales, fotografías que están como galerías o como ilustración de un texto verbal. En suma, nos encontramos ante un arsenal de información que tal y como está diseñado, contiene una riqueza enorme de análisis y contextualización que no se consigue fácilmente en otras plataformas, de manera tan amplia, profunda, compendiada y versátil. Tal y como lo señala Ulloa Sanmiguel en la presentación del proyecto digital:

En ella se integran los resultados de una investigación antropológica de corte histórico y etnográfico, con la investigación estética y del diseño gráfico, situada en el campo de las nuevas tecnologías, investigadas también para poder soportar la obra en internet, como un pequeño museo virtual interactivo sobre la historia representada. Se trata, en síntesis, de la construcción de una narrativa digital que recrea la cultura salsera y parte de su memoria. En la hipermedia se cruzan todos los lenguajes y todos los formatos: la música, la fotografía, el texto verbal escrito, el relato oral, el video documental y cinematográfico, el diseño gráfico y la animación.

De esta forma, se logra aplicar una visión global sobre el significado cultural de la salsa como expresión musical y estilo interpretativo, que, con diversos orígenes, múltiples aportes de sus músicos y un desarrollo ampliado por varios países del caribe y de Latinoamérica que llegaron a Nueva York en EEUU para fundarse, recientemente encuentra su memoria cultural anclada en la ciudad de Cali, sin desconocer su pervivencia igualmente en otros países, escenarios y múltiples contextos urbanos.

Dicho de otro modo, el proyecto hipermedia, interactivo y en línea SALSA BARRIO CULTURA, busca ligar las dinámicas que de la salsa se ha dado en otros lugares donde esta expresión musical se ha creado y evolucionado, con los rituales de consumo, prácticas y saberes que se viven de la salsa en la ciudad de Cali. En esta urbe la cultura salsera hace parte de la idiosincrasia de su gente, mayoritariamente afrocolombiana, a la cual le ha llegado la música desde el momento mismo de la creación de la salsa neoyorquina, e incluso desde antes con la producción discográfica de la música afroantillana de décadas anteriores, a través del puerto marítimo de Buenaventura en el Océano Pacífico que está a 116 km de la ciudad, gracias a lo cual se ha creado y consolidado una memoria musical y cultural muy arraigada, a partir de la apropiación y difusión permanente de la música popular y específicamente de la salsa. No en balde esta ciudad se autoproclama como la actual capital mundial de la salsa.

Por lo tanto, el estudio cultural y etnográfico de la ciudad de Cali, como capital de una memoria musical ligada a la salsa y a la música afroantillana en general (de “vieja guardia” como le llaman los caleños, el gentilicio de los habitantes de Cali, a la música cubana y puertorriqueña), se ocupa de analizar las dinámicas que tienen lugar todos los fines de año con la feria de Cali donde la salsa es protagonista, gracias a los conciertos realizados por parte de las orquestas internacionales y nacionales más importantes, a los eventos de presentación de bailadores con un estilo de danzar al ritmo de los bongó y las tumbadoras único en el mundo, a lo que se suma el evento de los melómanos y coleccionistas de vinilos y acetatos que desde 1992 hace parte de uno de los eventos más importantes de la feria.

A esta feria de Cali confluyen, en definitiva, todas las prácticas y saberes que tienen lugar todos los días del año, en una ciudad fiestera, rumbera y bailadora por excelencia. Son todas estas dinámicas alrededor de la salsa en Cali, lo que convierten a esta ciudad en un museo vivo a cielo abierto de esta expresión cultural y musical.

Por esta razón, en el hipermedia se encuentra también retratada la ciudad de Cali, con distintos escenarios y diversos personajes, todos ellos en la misma dinámica de enlaces que conducen a textos, videos, fotografías y entrevistas. Los escenarios son lugares emblemáticos de la salsa en la ciudad: Juanchito, Barrio Popular, Barrio de Oriente, Barrio del Distrito, Zona de Tolerancia y varias calles salseras, que escenifican de fondo los bares que hacen parte de la memoria rumbera.

En estos escenarios urbanos, sobresalen los músicos colombianos más destacados de esta expresión musical, entre ellos: Tito Cortés (quien en entrevista dada al director del proyecto Ulloa Sanmiguel en los años 80, afirmó ser el creador en 1945 de la primera agrupación popular en Cali, “Los Cali Boys”, que interpretó los ritmos cubanos, sobretodo el son, la guaracha y el bolero), Piper Pimienta, Joe Arroyo, Jairo Varela, Fruko y sus Tesos, entre otros músicos y artistas.

Esta memoria musical y cultural la hacen, en primer lugar, los músicos. Tanto los de antaño, que son retratados en el proyecto, quienes contadas excepciones, todos pasaron por la ciudad de Cali en presentaciones dadas en el contexto de feria, o en conciertos particulares dados en teatros, estadios, bares y hoteles; pero también por parte de los nuevos músicos, tanto los internacionales como los nacionales, que con sus nuevas creaciones se encargan de mantener vigente esta música, gracias a la fundación y permanencia en escena de decenas de orquestas en la ciudad; también tienen un papel preponderante los bailadores profesionales, quienes se han encargado de exportar a nivel internacional el estilo único del baile caleño.

A estos se suman, en segundo lugar: los melómanos, que buscan con avidez cualquier oportunidad para escuchar de manera activa las “obras cumbres” de la salseridad, los periodistas especializados que avivan la polémica de los orígenes y de las fuentes musicales de un género que no es un género musical, de los empresarios que se encargan de traer y promocionar artistas, de los DJs que fungen como mediadores entra la tecnología y el consumo musical, los discómanos y los coleccionistas que alientan la melancolía del pasado, los bailadores de ocasión que aprovechan cualquier ocasión para bailar, las cavernas románticas que son los bares, los enamorados que aún dedican canciones, los bohemios que alargan la vida de madrugada, y en fin, toda la humanidad que se encarga de enriquecer cada esquina con aroma de barrio de esta maestra vida.

Ahora bien, de fondo se encuentra una investigación académica profunda, rigurosa pero apasionadamente salsera, liderada por el linguïsta y antropólogo Alejandro Ulloa Sanmiguel (autor del excelente libro “La salsa en discusión. Música popular e historia cultural”, el cual será objeto de una próxima reseña en este mismo espacio), salsero existencial y autor de todos los textos que se pueden consultar en el proyecto hipermedia, quien es el encargado de concebir y materializar esta inusitada empresa, de la cual incluso se ha editado e impreso también en formato de libro en 2018. Sobre el particular, en la introducción del proyecto hipermedia, su director Ulloa Sanmiguel lo sintetiza de la siguiente forma:

La investigación cualitativa que precede a la creación de la hipermedia es sobre una cultura popular urbana y contemporánea adscrita a sectores sociales subalternos y de clases medias en Santiago de Cali. Una cultura vigente y en proceso continuo que liga a estos sectores y a esta ciudad con comunidades afines en Cuba, Puerto Rico, Nueva York, Panamá, Venezuela, Perú, República Dominicana, Aruba, Curazao.

Para concluir, con la plataforma digital SALSA BARRIO CULTURA,  asistimos a una resignificación de la historia de la salsa a partir de la reconstrucción de su memoria musical y cultural, la cual encuentra en la ciudad de Cali el epicentro urbano que ha heredado la riqueza de una música, que si bien tuvo como origen otro epicentro urbano (Nueva York, alimentado de múltiples fuentes sonoras originarias de otras latitudes), con el paso del tiempo encontró en la capital del Valle del Cauca una gran acogida y un profundo arraigo popular, que hacen que su legado se mantenga vivo y en permanente evolución en medio de la tradición.

Daniel Flórez Porras – 27 de abril de 2020

Daniel Flórez Porras

Porque la vida sin música no tiene sentido, voy por ella buscando las palabras que más se acerquen a la expresión de los sonidos.