Azúca Lola!

Historias de la salsa

EL SOLITARIO

Sammy Marrero, vocalista de "La Selecta"
Sammy Marrero, vocalista de “La Selecta”

Triste va, el solitario con su pena…

“El Solitario” fue una composición del maestro Raphy Leavitt. Lanzada en 1972 en la segunda producción de su orquesta La Selecta, titulada “Mi Barrio”. También fue el tema que inició mi afición por el género salsero a finales de los años 70 en la ciudad de Medellín, Colombia.

La juventud de esos días era más amante de los roqueros gringos o de los baladistas españoles, que de los salseros puertoriqueños o cubanos. Sin embargo, la salsa comenzaba a abrirse camino en la ciudad.

Recuerdo que en televisión presentaban un musical llamado “Oro Sólido” en horario nocturno para adultos. Mis hermanos y yo aguardábamos pacientemente la llegada de la noche para presenciar los videos de los cantantes de moda en inglés y sus voluptuosas bailarinas acompañantes.

Primeros tiempos

En esos días la música nos llegaba en los llamados LPs o long play, que eran discos de vinilo donde se grababan 5 o 6 temas por lado. Si, por lado. Los LP tenían lado A y lado B y era necesario darles vuelta manualmente en el tocadiscos.

Los casetes, CDs y MP3, todavía estaban a algunos años de distancia. Los tocadiscos, además, tenían otra particularidad. La velocidad a la que giraban los discos. Podía ser 78, 45 o 33 revoluciones por minuto.

Si se contaba con suerte, los equipos de sonido ya habían sustituido a las radiolas en los hogares. El antiguo sonido monofónico lo reemplazaba el famoso estéreo con bafles separados y un ecualizador manual.

En casa de mi padre, un gran amante de la música, teníamos un equipo de sonido marca Sharp. Él era dueño de muchos LPs pero ninguno de salsa puertoriqueña.

Algunos temas como Los Charcos o El preso de la agrupación colombiana Fruko y sus tesos, sonaban los domingos.

El préstamo

Muchas veces escuché decir a mi padre que los discos y los libros no se prestan. El había tenido varias experiencias en las que luego de los préstamos, el beneficiario “olvidaba” el camino de regreso.

Sufrí mucho para tener en mi mano el pequeño disco de 45 revoluciones que tenía grabado El Solitario de La Selecta. Era propiedad de un compañero de clases que se mostraba bastante reacio a perderle de vista. No recuerdo qué tema aparecía en el lado B.

¿Vestida de blanco tal vez? ¿Jíbaro soy? ¿La cuna Blanca? La lista de posibilidades es bastante extensa dado el número de éxitos de Raphy Leavitt.

Tuve que hacer algunas tareas que no me correspondían y comprar refrigerios que no comí. A veces me revelaba contra el chantaje pero entonces mi amigo entonaba socarronamente entre dientes el famoso:

Solo pasa por las calles/recorriendo todo el barrio/de su mente entre sacando/el motivo de su agravio/y es que no puede creer/que ya todo ha terminado…

Con lo cual me obligaba a complacer sus caprichos.

Luego de 15 días de esclavitud, finalmente obtuve el disco. El Solitario, en la voz del gran Sammy Marrero, estaba en mis manos y yo estaba impaciente por escucharlo en el equipo de sonido.

—Pero lo regresa el Viernes— fue la advertencia de mi amigo.

Esa tarde de miércoles llegué apresuradamente a mi casa. Apreté el botón de power en el aparato. Esperé que los diales se iluminaran y busqué el accesorio necesario para reproducir los discos de 45 revoluciones. Estos tenían un orificio grande en el centro y era necesario este accesorio para la reproducción.

Subí el volumen y puse el ecualizador de manera que los brillos o sonidos agudos se escucharan más alto que los bajos.

Comenzaron las primeras notas y en ese momento valió la pena todo el trabajo que tuve que hacer para llegar a ese día.

Andrés Garcia

Adicto a las estrellas y científico en bicicleta. Salsómano de vieja guardia. Vivo en Medellín, Colombia y he pasado por todo. Sigo aprendiendo y cometiendo errores