HISTORIA DE LA SESIÓN DE FOTOS DEL ÁLBUM 'BEETHOVEN'S V' (1975)

Portada "Beethoven's V" (1975)
A finales de 1974 e inicios de 1975, el pianista Markolino Dimond, con la ayuda de Larry Harlow y Johnny Pacheco, emprende un nuevo proyecto musical que sería considerado años más tarde como una gema de la salsa.

Esta nueva producción significaba el retorno de Markolino como director de orquesta luego de que fuera expulsado de “Markolino y Su Sabor” (su grupo anterior) por gastarse el salario de sus músicos en drogas.

Portada de "Brujería" (1971)
Así surge, con el respaldo de Fania Records y su subsidiaria Cotique, la obra maestra "Beethoven's V" (1975), cuya vocalización estuvo a cargo del rebelde y extravagante Frankie Dante y posteriormente de Chivirico Dávila quien fue llamado a grabar como cantante invitado.

Dante, además de su voz, aportó la imagen de rebeldía y protesta que el equipo de diseñadores y creativos querían darle a esta producción.
El diseño de "Beethoven's V" se planeó con rapidez porque para 1975 Fania Records y sus filiales, tenían mucha producción de discos por lo que el departamento gráfico de la disquera trabajaba contra el reloj.

La creación de la carátula y contracarátula, desde luego, estuvo a cargo de Ron Levine, quien eligió la portada entre el paquete de fotografías realizadas por Lee Marshall en Nueva York ese mismo año. Levine, para realizar la caracterización de los músicos, se inspiró en el nombre del cuarto tema del disco ("El Quinto de Beethoven"), por eso optó por trajes de la misma época en la que vivió el músico alemán. En la portada se puede ver al sirviente de tez negra, personificado por Markolino Dimond, vistiendo de manera semejante a un cortesano blanco de la época, asumiendo el papel de amo en un intercambio de roles que simboliza rechazo al clasismo y a las jerarquías sociales.

Toma Nº 1
Toma Nº 2
Es importante resaltar que el cantante Frankie Dante, para dicha sesión fotográfica, en lugar de usar los zapatos característicos de la época, calzó tenis de mujer de color blanco, para de alguna manera, satirizar las lujosas zapatillas de seda fina que usaban los hombres en la época colonial.

Toma Nº 3
Según fuentes confiables, la sesión fotográfica fue anecdótica gracias a Jerry Masucci, Johnny Pacheco y el propio Lee Marshall, quienes no pararon de hacer bromas durante la realización, incluso esto se puede notar en la foto elegida por Ron Levine para la portada donde Dante parece contener la carcajada. Sin embargo, no todo fue risas durante la realización de este proyecto. El excéntrico Frankie Dante, quien comparte la carátula y la sociedad con Markolino Dimond, abandona repentinamente la sesión de grabación muy enfadado al enterarse que en realidad el proyecto no era suyo como él creía.

Toma Nº 4
Toma Nº 5
A pesar de que Markolino compuso y arregló casi todos los temas, Dante reclamó el disco para él, entonces al encontrar la negativa de los productores, Frankie Dante tomó sus gafas gigantes, sus sombreros y capas coloridas y abandonó el proyecto al finalizar la primera sesión de grabación. El álbum por supuesto se estancó, hasta que nace la genial idea de invitar al sonero Chivirico Dávila cuyo contrato fue adquirido por Fania Records cuando el sello compró el catálogo de Cotique en 1972, así se juntan Chivirico y Markolino y ¡La ponen en la China!.

Esta producción generó una aceptación y simpatía significativas en el público salsero, tanto que en la actualidad continúa convocando interés en lo musical y ciertos interrogantes por su peculiar carátula.

Contraportada de "Beethoven's V" (1975)

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